Un manojo de rayos amarrados con cibaque sacado de las entrañas,
se impacientan:
quieren gritar su trueno
y escuchar crujidos al llegar a su destino.
Aprendí a recorrerte nuevamente un oficio que de mozuelo era sencillo: morena y sinuosa te sabía cada recoveco sin miedo y cuidado iba y ve...
No hay comentarios:
Publicar un comentario