Aprendí a recorrerte nuevamente
un oficio que de mozuelo era sencillo:
morena y sinuosa
te sabía cada recoveco
sin miedo y cuidado
iba y venía,
dejando piel, sudor y memorias por toda tu
exuberancia.
Ahora, encandilas, sigues igual de bella
"de frutal y hermosa"
igual de morena
pero deslumbras.
Aprendí a recorrerte nuevamente,
ya con otros ojos
otra piel
y la sesera mansa y discreta: te quiero y me
quieres igual.










