Escarbando desde la cava
pasando por aurículas y ventrículos
Escarbando desde la cava
pasando por aurículas y ventrículos
Aprendí a recorrerte nuevamente
un oficio que de mozuelo era sencillo:
morena y sinuosa
te sabía cada recoveco
sin miedo y cuidado
iba y venía,
dejando piel, sudor y memorias por toda tu
exuberancia.
Ahora, encandilas, sigues igual de bella
"de frutal y hermosa"
igual de morena
pero deslumbras.
Aprendí a recorrerte nuevamente,
ya con otros ojos
otra piel
y la sesera mansa y discreta: te quiero y me
quieres igual.
El petricor de esta tierra
tiene aroma a arrullo
a lugar confortable donde extender el petate
y descansar por un momento del vértigo de
los tiempos que corren.
Este mar
que alimenta
sana
y enseña a vivir cuando el viento hace nacer
olas que hay que navegar
para llegar a puerto
después de usar el corazón como carnada:
nos ha visto nacer, luchar y morir
ciento ochenta y dos veces, según cuenta
el viejo sol del caribe.
Escarbando desde la cava pasando por aurículas y ventrículos hasta llegar al pericardio, me doy cuenta de que ya no tengo un corazón sino...