La inteligencia "artificial"
retoca los detalles superficiales de nuestra imagen presente,
se ve bien:
pero no muestra los errores y aciertos de los que estamos hechos. Las veces que nos caímos del corazón de quien nos amaba,
los remiendos,
los pasos hacia atrás,
la fealdad de la lección aprendida con rubor,
el irremediable hecho de las batallas perdidas.
Llegará el día en que aprenda a programarnos desde el principio: habrá entonces seres humanos perfectos para quien pulse la tecla del destino.
De momento
lo sigue haciendo el garrote y la zanahoria, blandidos por el esbirro de los dueños de todo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario