Y el mundo se cae y se despedaza,
y siempre ha sido así:
los
pobres vuelven luego de cada quimera a ser masa
hasta que venga otro santo rojo como el diablo
o casto y puro como Dios.
Aprendí a recorrerte nuevamente un oficio que de mozuelo era sencillo: morena y sinuosa te sabía cada recoveco sin miedo y cuidado iba y ve...