Quisiera entender estas ganas
de una lágrima
pero no puedo
y tampoco puedo derramarla,
porque menos me van a entender
los que no pueden llorar sus propias tristezas.
(La Habana, 1 de marzo del 2000)
Aprendí a recorrerte nuevamente un oficio que de mozuelo era sencillo: morena y sinuosa te sabía cada recoveco sin miedo y cuidado iba y ve...
No hay comentarios:
Publicar un comentario