martes, 7 de abril de 2015

Leviatán






El mundo sacro o mundano, da igual, condena lo que no acepta y no entiende, si eso es encarnar el Leviatán, que así sea; mi carne ha sido servida ya para los hipócritas que se dan baños de pureza y honradez, mientras su diarrea mental esparce en cada vez más, y más amentes, toda la indiferencia y egoísmo posible.  Con mi piel ya se abrigan esos otros honrados, dueños de montañas de denarios ficticios, de esos que ponen y quitan reyezuelos y dominan imperios.  Soy Leviatán, de alguna forma mujer, y de mucha forma mar.:  porque no se es completo siendo solo hombre, porque nada hay más hermoso, furioso y dadivoso que el mar.  Prefiero la arrogancia ante la estupidez con que nos destruimos a golpe de las quijadas de un burro, y otro.  Prefiero la segregación ante la indolencia complaciente de la manada.  Prefiero el hambre a la indigna abundancia.  Prefiero el amor y la verdad de uno o dos, que la aceptación de una o dos sectas, o mafias.

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