viernes, 25 de agosto de 2017
Lamiendo heridas...
Hago una pausa
dejo de lamerme las heridas
y hablo de esperanza,
con la lengua abrasada de tanto compadecer y quejarme de la lucha en otros tiempos
con el sabor de la sangre propia
de los que no conocí
y de los de ahora, que no son menos que los de antes,
concluyo:
me nacerán nuevas papilas
buscaré otros corazones
y acompasaré mis tristezas con la alegría de luchar por estos días.
Pero no dejaré de lamerme aquello que solo yo sé dónde está y lo que duele.
Tintero derramado
Reñidas son las batallas
de las fuerzas que nos redimen
y bruñidas
en nuestra breve existencia
las caricias de lo sublime.
Ciegos de plumas
gritos y banderas
aunque se derramen, no encontramos tinteros,
gaznates, ni a los los rebeldes de esta era.
En la hora buena,
estaremos
con nuestros ruidosos fantasmas,
como siempre
buscándonos entre las multitudes.
Acidez, poetas y poesía
La crónica de los muertos acarreando basura
los zopes velando la no vida
los pillos pidiendo cordura
los consecuentes coqueteando citando a Frida
y los avatares de cada desdichada criatura
en esta esquina rota antes llamada primavera,
no debe cesar
hasta vaciar de podredumbre la cartuchera
y paremos escribiendo de nuestros hijos y sus ojos
del amor que nos desborda
y las salas llenas de poetas y poesía:
hasta entonces
la acidez aderezará cuentos
novelas, versos, libretos y nuestras propias vidas.
lunes, 14 de agosto de 2017
El amante y el buhero
Después de tanta palabra con filo
se quedaron romas las letras
y si no puedo apuñalarte el corazón
sin escribirlo
no me sirven
no las quiero,
fácil se confunde el oficio de amante con el de buhero
y yo, amo tu ulular
no soy su carcelero.
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