martes, 28 de noviembre de 2017
Sin pausa...
Amar por abonos y con hambre desmesurada de tu presencia, no es amar. Cierro los ojos y te miro, me acaricia el sol de la tarde y te siento, silbo como tú y disimulo suspiros. Estás en cada paso. Cada vez más fuerte y feliz. Crezco contigo y cada beso y abrazo que te doy, me das, y más. Cuando la aguja más delgada se mueve, y la más grande, y la más pequeña: te amo. Es decir. Siempre.
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