Este viento que suena a silencio
dice mucho
ojalá y dejará de soplar por un instante
tan solo para escucharme
y dejar de inventarle amores y abandonos
a sus sinuosos silbidos.
Escarbando desde la cava pasando por aurículas y ventrículos hasta llegar al pericardio, me doy cuenta de que ya no tengo un corazón sino...
No hay comentarios:
Publicar un comentario