Donde terminan las olas existe un faro que no se cansa de dar vueltas y resulta ser más fuerte y duradero que cualquier tormenta. Donde las olas se agigantan no hay luz ni nadie que haga arder su rancho para salvarte. Hay sugerentes profundidades. Escondites para salvarse de cualquier astro. Bichos luminiscentes. Infortunados restos de la temeridad, la chulería y la soberbia. Ya casi toco la orilla, llegaré como me gusta. Nadando.
jueves, 15 de marzo de 2018
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Una piara de colmillos
Escarbando desde la cava pasando por aurículas y ventrículos hasta llegar al pericardio, me doy cuenta de que ya no tengo un corazón sino...
-
El paisaje que transitamos desde la raíz hasta el otoño va cambiando sus imágenes al compás de los que se devoran la belleza y lo llaman des...
-
Tirar sobre una mesa las consecuencias del olvido: el embrutecimiento y la amnesia colectiva, el agotamiento y el miedo cotidiano para sali...

No hay comentarios:
Publicar un comentario