Donde terminan las olas existe un faro que no se cansa de dar vueltas y resulta ser más fuerte y duradero que cualquier tormenta. Donde las olas se agigantan no hay luz ni nadie que haga arder su rancho para salvarte. Hay sugerentes profundidades. Escondites para salvarse de cualquier astro. Bichos luminiscentes. Infortunados restos de la temeridad, la chulería y la soberbia. Ya casi toco la orilla, llegaré como me gusta. Nadando.
jueves, 15 de marzo de 2018
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