Las ventanas no pueden abrirse más y solo después de muchas bocanadas la temperatura admite alguna prenda sobre los labios afiebrados de éste pre-viejo Balam. Beber agua del río de la vida te deja ronroneos y gruñidos adornanando los rincones de cada bigote y pata y mancha y lengua y todo.
jueves, 15 de marzo de 2018
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Petricor porteño
El petricor de esta tierra tiene aroma a arrullo a lugar confortable donde extender el petate y descansar por un momento del vértigo de los ...
-
El paisaje que transitamos desde la raíz hasta el otoño va cambiando sus imágenes al compás de los que se devoran la belleza y lo llaman des...
-
Tirar sobre una mesa las consecuencias del olvido: el embrutecimiento y la amnesia colectiva, el agotamiento y el miedo cotidiano para sali...

No hay comentarios:
Publicar un comentario