Aquí hay llovido muchas veces, muchas
tantas
que no alcanzan nuestros cuerpos a tanto empapo:
de sangre
de olvido
de mañana sin nosotros
de nosotros sin presente.
Aprendí a recorrerte nuevamente un oficio que de mozuelo era sencillo: morena y sinuosa te sabía cada recoveco sin miedo y cuidado iba y ve...
No hay comentarios:
Publicar un comentario