Morirse de hambre
tener en la memoria el olor y el sabor de aquel bocado
babear pensándolo
comerse los recuerdos
la punta de los dedos
el alma
y morirse de hambre:
así se muere de ti.
Escarbando desde la cava pasando por aurículas y ventrículos hasta llegar al pericardio, me doy cuenta de que ya no tengo un corazón sino...
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