Unos mueren entre olor a pólvora e indolencia: los demás simplemente nos pudrimos en esta densa y fétida "normalidad". La muerte tiene seguidores, publicistas, mercaderes y falsos profetas esperando que triunfe para seguir engordando sus cuentas, usufructuando el embrutecimiento y el morbo que nos han inoculado; sirven los aparatos ideológicos del Estado, sirve cualquier sepulcro pintado de blanco, cualquier atril, cualquier palestra, pantalla, bocina o rotativa.
Mañana, la muerte tendrá titulares e indolencia, y seguirá mas viva que nunca en nuestro "bello y horrendo país".
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Puerto Barrios
Aprendí a recorrerte nuevamente un oficio que de mozuelo era sencillo: morena y sinuosa te sabía cada recoveco sin miedo y cuidado iba y ve...
-
El paisaje que transitamos desde la raíz hasta el otoño va cambiando sus imágenes al compás de los que se devoran la belleza y lo llaman des...
-
Tirar sobre una mesa las consecuencias del olvido: el embrutecimiento y la amnesia colectiva, el agotamiento y el miedo cotidiano para sali...
No hay comentarios:
Publicar un comentario