Dónde están aquellos bríos
y sustancias quemantes
que ardían bajo la piel, dónde,
quedan puros fueguitos que saben apagarse a tiempo:
ahora, cada combustión me calcina...Escarbando desde la cava pasando por aurículas y ventrículos hasta llegar al pericardio, me doy cuenta de que ya no tengo un corazón sino...
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