Arquitectos porteadores
eruditos de lengua filosa y tasada,
dejen de construirme el futuro;
no es cierto que su esfuerzo esté en mis amores
su entraña coprófaga y abismada
solo entiende el escatológico susurro...
Escarbando desde la cava pasando por aurículas y ventrículos hasta llegar al pericardio, me doy cuenta de que ya no tengo un corazón sino...
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