Una garganta lechosa
me engulle completo
y me lleva por sinuosos caminos
hasta lo profundo de los mundos que le palpitan
a esta pequeña fiera llamada Guatemala.
Matiox, matiox y matiox.
(Viaje a Huehue se podría llamar)
Escarbando desde la cava pasando por aurículas y ventrículos hasta llegar al pericardio, me doy cuenta de que ya no tengo un corazón sino...
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