Un día cualquiera
con lluvia, calor y
sudor
se transformó en un
momento hinchado de llanto
zompopos devorando las
coronas
y un tumulto de gente
temiéndole a la muerte.
Aprendí a recorrerte nuevamente un oficio que de mozuelo era sencillo: morena y sinuosa te sabía cada recoveco sin miedo y cuidado iba y ve...
No hay comentarios:
Publicar un comentario