Un día cualquiera
con lluvia, calor y
sudor
se transformó en un
momento hinchado de llanto
zompopos devorando las
coronas
y un tumulto de gente
temiéndole a la muerte.
Escarbando desde la cava pasando por aurículas y ventrículos hasta llegar al pericardio, me doy cuenta de que ya no tengo un corazón sino...
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