Despeñándome por las
grietas de mis sueños
voy cayendo
dejando piel
huesos y alma,
destrozándome la vida
con anhelos
recuerdos
y sinsentidos.
Al despertar,
otros desfiladeros me
esperan.
Escarbando desde la cava pasando por aurículas y ventrículos hasta llegar al pericardio, me doy cuenta de que ya no tengo un corazón sino...
No hay comentarios:
Publicar un comentario