viernes, 13 de febrero de 2015

Naufragar no siempre es malo...





Naufragar no siempre es malo.  Desentenderse un poco, sin drama, sin prisa, dejando que todo siga su marcha; el mundo no se detiene porque nos bajemos mientras gira.  Naufragar y dejar que se hunda el barco, observando lo inexorable, escuchar como bufa hasta el último momento; dejarlo ir, sabiendo que todo lo que nos garantizaba la vida se hunde también: quedarnos solos, en medio de la inmensidad y en silencio.  Lo que sigue es una sensación de paz.

Cuando decidamos regresar a la realidad, el mundo seguirá en el mismo lugar…

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