No quepo en su cordura,
mis delirios se queman románticamente
en ideas de justicia.
Acá no existe equilibrio.
Me voy,
búsquenme cuando quieran que les pague
para seguir con su miserable vida: los estaré
esperando.
Aprendí a recorrerte nuevamente un oficio que de mozuelo era sencillo: morena y sinuosa te sabía cada recoveco sin miedo y cuidado iba y ve...
No hay comentarios:
Publicar un comentario