huyo hacia la loma y el barranco
al bullicio de pericas y chocoyos
al arrullo de los búhos:
rebasado el interminable río de caucho...
metal y despojos humanos,
completo la huida.
Escarbando desde la cava pasando por aurículas y ventrículos hasta llegar al pericardio, me doy cuenta de que ya no tengo un corazón sino...
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