Algunas semillas parecen espinas, esa es su estrategia para viajar, se entierran en el animal que pase a su lado para llegar a algún lugar e intentar germinar. Otras, son llevadas por el viento y parecen una romántica diáspora que se esparce grácilmente en busca de su lugar sobre la tierra. Algunas, simplemente caen desde muy alto y quedan enterradas, esperando la lluvia. Están las que son tomadas por manos callosas, gentiles, cuidadosas, y son puestas en su lugar después de mucho trabajar esperando que tengan las mayores oportunidades de germinar. Hay las que se abren paso entre la basura, en el entresijo de las banquetas, a la vera del camino, sobre los tejados, y lugares inimaginables a veces. Mi corazón, ya fue surco, espina clavada en el lomo de alguien, detrito de banqueta, caminos y caminos, techo, y cualquier cosa inimaginable en busca de una semilla. No importa qué semilla sea tu beso, ten, ven, toma mi pecho, plántalo: germinará un cariño sin dobleces.
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