“En tiempos oscuros llegó un agente de los gobernantes a casa de un hombre que había aprendido a decir no. El agente reclamó como suyas la casa y la comida del hombre y le planteó: ¿me servirás de criado? El hombre lo acostó en la cama, lo cubrió con una manta, lo vigiló durante el sueño y le obedeció durante siete años. Jamás dijo una palabra. Una vez que pasaron los siete años, el agente, que había engordado a fuerza de comer, dormir y dar órdenes, murió. El hombre lo envolvió en la manta raída, lo arrojó fuera de la casa, limpió la cama, pintó las paredes, suspiró de alivio y respondió: “NO”. (Las historias del señor Kremer, Berthol Brecht)
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