Ese viaje misterioso al que llamamos muerte,
llenito de silencios
vació de presencias,
cuando llega a quien amamos:
nos arranca todo el salitre de las venas.
Duele parir ese adiós.
Escarbando desde la cava pasando por aurículas y ventrículos hasta llegar al pericardio, me doy cuenta de que ya no tengo un corazón sino...
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