Ese viaje misterioso al que llamamos muerte,
llenito de silencios
vació de presencias,
cuando llega a quien amamos:
nos arranca todo el salitre de las venas.
Duele parir ese adiós.
Aprendí a recorrerte nuevamente un oficio que de mozuelo era sencillo: morena y sinuosa te sabía cada recoveco sin miedo y cuidado iba y ve...
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