Hay perlas que no alcanzan
a deslumbrar,
lisonjas hechas de tiempo
esfuerzo
y negación de bestias
internas.
Que elegante es el silencio…
Escarbando desde la cava pasando por aurículas y ventrículos hasta llegar al pericardio, me doy cuenta de que ya no tengo un corazón sino...
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