Se alimentan entre sí
regurgitan
y vuelven a volar
no son aves de rapiña
son mis compatriotas y congéneres que en alegre frenesí
se solazan mientras otros en los huesos tiritan
o van a votar
que es lo normal en esta campiña.
Escarbando desde la cava pasando por aurículas y ventrículos hasta llegar al pericardio, me doy cuenta de que ya no tengo un corazón sino...