Guardemos esos besos para los sueños
aún no puedo viajar
he aquí mis estrellas,
rodeándome con sus brazos pequeños
haciéndome olvidar
fiascos, desdenes, indolencia y querellas.
Escarbando desde la cava pasando por aurículas y ventrículos hasta llegar al pericardio, me doy cuenta de que ya no tengo un corazón sino...
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