Aunque te deshabiten en septiembre
con vahídos de caricias
y anhelos de reminiscencias lejanas,
algún día nos amanecerá la ternura
con apetencia de sangre
mezclada
y orgiásticos espasmos multicolores.
Escarbando desde la cava pasando por aurículas y ventrículos hasta llegar al pericardio, me doy cuenta de que ya no tengo un corazón sino...
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